América Latina: «La Iglesia teje redes por el pacto educativo global»

América Latina: «La Iglesia teje redes por el pacto educativo global»

Del 16 de septiembre al 21 de octubre se llevará a cabo una serie de encuentros promovidos por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y la Confederación de Religiosos del Continente (CLAR) para reflexionar sobre la emergencia educativa en todos los niveles.

«Tejiendo redes por la educación: el Pacto Educativo Global en América Latina y el Caribe» es el título de una serie de encuentros promovidos por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y la Confederación de Religiosos del Continente (CLAR) para reflexionar sobre la emergencia educativa en todos los niveles. «Se trata -informa una nota- de un ejercicio de espíritu sinodal, inspirado en la Asamblea Eclesial de América Latina, prevista en México en noviembre próximo, y en el Sínodo sobre la Sinodalidad», que se celebrará en el Vaticano, a nivel universal, en 2023.

El objetivo de la iniciativa es «hacer visible la riqueza de los innumerables proyectos en favor de la educación y renovar el compromiso común en este ámbito». Habrá cinco reuniones en total, que comenzarán el 16 de septiembre y terminarán el 21 de octubre.

Como explica Rodrigo Martínez, coordinador del Diplomado en Pastoral Educativa del Centro Cebitepal (Centro de Pastoral Teológica Bíblica) del CELAM, «queremos crear espacios de encuentro entre los distintos protagonistas eclesiales, para que se escuchen y discutan sobre el Pacto Global Educativo en el contexto de América Latina y el Caribe».

Por ello, se invita a participar en las reuniones a las Comisiones de Educación de cada una de las Conferencias Episcopales del continente; a los responsables sectoriales de las Conferencias de Religiosos; a la Conferencia Interamericana de Educación Católica; a la Organización Latinoamericana de Universidades Católicas; a la Cáritas continental; a la Red Eclesial Panamazónica (Repam); a la Conferencia Eclesial Amazónica (Ceama) y a la red eclesial Clamor, que se ocupa de la migración, los refugiados y la trata de personas.

Ángelus del Papa. Hay una sordera interior que es peor que la física: la del corazón

Ángelus del Papa. Hay una sordera interior que es peor que la física: la del corazón

Fuente: Vatican News

Todos tenemos oídos, pero muchas veces no logramos escuchar. Atrapados en nuestras prisas, con mil cosas que decir y hacer, no encontramos tiempo para detenernos a escuchar a quien nos habla. Corremos el riesgo de volvernos impermeables a todo y de no dar cabida a quienes necesitan ser escuchados. Comentando el Evangelio del día, el Santo Padre invitó a abrirnos a la Palabra de Dios y a la escucha de nuestro prójimo

“Jesús es la Palabra: si no nos detenemos a escucharlo, pasa de largo. Pero si dedicamos tiempo al Evangelio, encontraremos un secreto para nuestra salud espiritual”. Fueron palabras del Papa Francisco, quien, como cada domingo se asomó a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano para rezar junto con los fieles la oración mariana del Ángelus. Al comentar el Evangelio del día (Mc 7, 31-37), que en el XXIII domingo del Tiempo Ordinario presenta a Jesús que obra la curación de una persona sordomuda, el Santo Padre animó en este día, para nuestra salud espiritual, a dedicar más tiempo al Evangelio: cada día un poco de silencio y de escucha, – dijo – algunas palabras inútiles de menos y algunas Palabras más de Dios. Pero, además, refiriéndose a modo de ejemplo a nuestra vida familiar, invitó a fijarse en las veces que “se habla sin escuchar primero, repitiendo los propios estribillos siempre iguales”. Y afirmó que el renacimiento de un diálogo a menudo no viene de las palabras, sino del silencio, del no obcecarse, de volver a empezar con paciencia a escuchar a la otra persona, sus afanes, lo que lleva dentro. “La curación del corazón – aseguró – comienza con la escucha.

¡Ábrete!

Lo que llama la atención en el relato – comenzó diciendo el Papa – es la forma en que el Señor realiza este signo prodigioso: toma al sordomudo a un lado, le pone los dedos en las orejas y con la saliva le toca la lengua, luego mira hacia el cielo, suspira y dice: «Efatá», es decir, «¡Ábrete!» (cfr. v. 34)”.

En otras curaciones de enfermedades igualmente graves, como la parálisis o la lepra, Jesús no hace tantos gestos. ¿Por qué hace todo esto ahora, aunque sólo se le ha pedido que imponga su mano sobre el enfermo (cf. v. 32)? ¿Por qué hace este gesto? Quizás porque la condición de esa persona tiene un valor simbólico particular y tiene algo que decirnos a todos. ¿De qué se trata? Se trata de la sordera. El hombre no podía hablar porque no podía oír. De hecho, Jesús, para curar la causa de su malestar, primero le pone los dedos en los oídos.

Primero escuchar, luego responder

“Todos tenemos orejas, pero muchas veces no logramos escuchar”, continuó diciendo Francisco. De hecho, hay una sordera interior, que hoy podemos pedir a Jesús que toque y sane. Se trata de una sordera que “es peor que aquella física” porque es “la sordera del corazón”: 

Atrapados en nuestras prisas, con mil cosas que decir y hacer, no encontramos tiempo para detenernos a escuchar a quien nos habla. Corremos el riesgo de volvernos impermeables a todo y de no dar cabida a quienes necesitan ser escuchados: pienso en los niños, en los jóvenes, en los ancianos, en muchos que no necesitan tanto palabras y sermones, sino ser escuchados. Preguntémonos: ¿cómo va mi escucha? ¿Me dejo tocar por la vida de las personas, sé dedicar tiempo a los que están cerca de mí, para escucharla? Esto es para todos nosotros, pero en modo particular, para los sacerdotes, la gente: el sacerdote debe escuchar a la gente, no ir de prisa. Escuchar y ver cómo los puede ayudar, pero después de haber escuchado. Y todos nosotros: primero escuchar, y luego responder.

“La curación del corazón comienza con la escucha”

Así, como escribimos en la introducción y repetimos, el Santo Padre invitó a pensar en la vida familiar: “¡cuántas veces se habla sin escuchar primero, repitiendo los propios estribillos siempre iguales!”

Incapaces de escuchar, decimos siempre las mismas cosas, o no dejamos que el otro termine de hablar, de expresarse, y nosotros lo interrumpimos. El renacimiento de un diálogo a menudo no viene de las palabras, sino del silencio, del no obcecarse, de volver a empezar con paciencia a escuchar a la otra persona, sus afanes, lo que lleva dentro. La curación del corazón comienza con la escucha. Escuchar. Y esto, sana el corazón. “Pero, padre hay gente aburrida que siempre dice las mismas cosas” ¡Escúchalo! Y luego cuando terminará de habla; di tu palabra, pero escucha todo. 

¿Nos acordamos de ponernos a la escucha del Señor?

“Lo mismo vale para el Señor”, prosiguió Francisco: 

Hacemos bien en inundarle con peticiones, pero haríamos mejor en escucharle primero. Jesús lo pide. En el Evangelio, cuando le preguntan cuál es el primer mandamiento, responde: «Escucha, Israel». Luego añade el primer mandamiento: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón […] y a tu prójimo como a ti mismo» (Mc 12,28-31). Pero en primer lugar dice: «Escucha Israel», escucha tú. ¿Nos acordamos ponernos a la escucha del Señor? Somos cristianos, pero quizás, entre las miles de palabras que escuchamos cada día, no encontramos unos segundos para dejar que resuenen en nosotros unas palabras del Evangelio. Jesús es la Palabra: si no nos detenemos a escucharlo, pasa de largo. ¡Si no nos detenemos para escuchar a Jesús, pasa de largo! San Agustin decía: «tengo miedo del Señor cuando pasa”, pero el miedo era que pasase, sin escucharlo.  

El «secreto» para nuestra salud espiritual

Y así llegó el Obispo de Roma a decirnos el “secreto” para nuestra salud espiritual, que encontramos “si dedicamos tiempo al Evangelio”:

He aquí la medicina: cada día un poco de silencio y de escucha, algunas palabras inútiles de menos y algunas Palabras más de Dios. Escuchemos hoy, como el día de nuestro bautismo, las palabras de Jesús: «Efatá, ábrete». Jesús, deseo abrirme a tu Palabra, abrirme a la escucha. Sana mi corazón de la cerrazón, la prisa y la impaciencia.

En la conclusión, y antes de elevar al cielo la oración mariana, pidió “que la Virgen María, abierta a la escucha de la Palabra, que se hizo carne en ella, nos ayude cada día a escuchar a su Hijo en el Evangelio y a nuestros hermanos con un corazón dócil, con corazón paciente y con corazón atento».

Ángelus del Papa: no perder el tiempo culpando a los demás

Ángelus del Papa: no perder el tiempo culpando a los demás

Fuente: Vatican News

Jesús devuelve la fe a su centro sin la formalidad externa. “Hay un modo infalible de vencer el mal” dijo el Papa Francisco a la hora del Ángelus dominical: “Empezar por vencerlo dentro de uno mismo”. Por esta razón el Santo Padre invitó a pedir a la Virgen María, “que cambió la historia a través de la pureza de su corazón”, que “nos ayude a purificar el nuestro, superando ante todo el vicio de culpabilizar a los demás y de quejarnos por todo”

Al comentar el Evangelio de la Liturgia del día que muestra a los escribas y fariseos asombrados por la actitud de Jesús, que se escandalizaron al ver que sus discípulos toman alimentos sin realizar las tradicionales abluciones rituales, el Papa dijo:

También nosotros podríamos preguntarnos: ¿Por qué Jesús y sus discípulos descuidan estas tradiciones? Al fin y al cabo, no son cosas malas, sino buenos hábitos rituales, simples lavados antes de tomar la comida. ¿Por qué Jesús no les presta atención?

Devolver la fe a su centro

Francisco explicó que para el Señor es importante devolver la fe a su centro. “Y evitar un riesgo, que vale para aquellos escribas como para nosotros: observar las formalidades externas dejando en segundo plano el corazón de la fe”.

El riesgo de una religiosidad de la apariencia

“Es el riesgo de una religiosidad de la apariencia: aparentar ser bueno por fuera, descuidando purificar el corazón. Siempre existe la tentación de ‘arreglar a Dios’ con alguna devoción externa, pero Jesús no se conforma con este culto. No quiere lo externo, quiere una fe que llegue al corazón”

Las cosas malas nacen desde el corazón

Tras recordar que Jesús dice a la multitud que «no hay nada fuera del hombre que, entrando en él, pueda hacerlo impuro» y que en cambio, es «desde dentro, desde el corazón» que nacen las cosas malas, el Pontífice añadió:

“Estas palabras son revolucionarias, porque en la mentalidad de entonces se pensaba que ciertos alimentos o contactos externos lo hacían a uno impuro. Jesús invierte la perspectiva: no es malo lo que viene de fuera, sino lo que nace de dentro”

El Santo Padre agregó que esto también nos concierne a nosotros, que solemos pensar “que el mal provenga sobre todo de fuera: de los comportamientos de los demás, de quien piensa mal de nosotros, de la sociedad”.

Culpar a los demás

“¡Cuántas veces culpamos a los demás, a la sociedad, al mundo, de todo lo que nos sucede! Siempre es culpa de los ‘demás’: de la gente, de quien gobierna, de la mala suerte”

También afirmó que “parece que los problemas lleguen siempre de fuera”. Y que “pasamos el tiempo repartiendo culpas; pero pasar el tiempo culpando a los demás es perder el tiempo”.

“No se puede ser verdaderamente religioso quejándose: la ira, el resentimiento y la tristeza cierran las puertas a Dios”

Por esta razón el Papa Francisco invitó a pedir al Señor “que nos libre de culpar a los demás”. Y que pidamos asimismo “la gracia de no perder el tiempo contaminando el mundo con quejas, porque esto no es cristiano”.

“Más bien, Jesús nos invita a mirar la vida y el mundo desde el corazón. Si nos miramos por dentro, encontraremos casi todo lo que detestamos fuera”

Aprender a acusarnos a nosotros mismos

Mientras si “pedimos sinceramente a Dios que nos purifique el corazón”, comenzaremos “a hacer más limpio el mundo”. “Porque hay un modo infalible de vencer el mal: empezar por vencerlo dentro de uno mismo”.

Y concluyó invocando a la Virgen María, “que cambió la historia a través de la pureza de su corazón”, que “nos ayude a purificar el nuestro, superando ante todo el vicio de culpabilizar a los demás y de quejarnos por todo”.

¿Cómo ve Francisco la educación?

¿Cómo ve Francisco la educación?

Fuente: Vatican News

El delegado de Educación de la Conferencia de Provinciales de América Latina (CPAL), Luis Fernando Klein S.J. dialoga con Vatican News para profundizar sobre la visión de la educación del Papa Francisco.

Luis Fernando Klein S.J. delegado de educación de la CPAL analiza la visión que el Papa Francisco tiene sobre la educación. El sacerdote jesuita plantea que su estudio se basa en siete documentos principales del pontificado de Francisco: las encíclicas Laudato si’ (24/05/15) y Fratelli tutti (10/03/20) y las exhortaciones apostólicas Evangelii Gaudium (24/11/13), Amoris Laetitia (19/03/16), Christus Vivit (25/03/16) y Querida Amazonia (03/02/20). No aparecen, en su encíclica Lumen Fidei y en la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate, referencias explícitas a la educación. Se consideraron también 10 discursos y mensajes de audio del papa Francisco a varios auditorios.

¿Qué es la escuela para Francisco?

Klein afirma que, “examinando sus encíclicas, sus exhortaciones apostólicas y varios discursos y mensajes Francisco aparece ideando la escuela más allá de sus límites geográficos, de sus muros y sus paredes, la escuela no se permite reducir a estas limitaciones, ella nos rebasa para una realidad circundante, para el mundo, ofrece una propuesta educativa vitalicia, una visión más abarcadora de la escuela”.

¿Qué es la educación para Francisco?  

El Delegado de Educación de la CPAL afirma que cuando Francisco se refiere a la educación, pone en evidencia tres aspectos: primero a la educación es un acto de amor porque es generadora de la vida y su pluridimensionalidad; educación arranca la persona de su mismidad, la ayuda familiarizarse con su interioridad, a ejercitar sus potencialidades, a abrirse la trascendencia.

En segundo lugar, la educación es un acto de esperanza. Un acto de Esperanza que ayuda a romper ese círculo vicioso del escepticismo, de la increencia, de la cristalización de concepciones y actitudes contrarias a la dignidad del ser humano. Es interesante notar como reiterativa la recomendación de Francisco en diversos auditorios que no permitan que se le robe la esperanza.

En tercer lugar, la educación es un factor humanizador que ayuda a romper el individualismo, a apreciar las diferencias, no tolerar, apreciar las diferencias, a descubrir la fraternidad, a responsabilizarse por el medio ambiente.

¿Qué no es la educación para Francisco?

Francisco denuncia concepciones del proceso educativo que son incongruentes con la contemporaneidad, afirma Klein, quien insiste, el Papa “rechaza la hegemonía de los contenidos, desafortunadamente todavía presente en muchas escuelas”.

Klein subraya que otro elemento sobre el que Francisco insiste es la idea de una educación que se reduce a la transmisión de conceptos, que es propia de la Ilustración y que es preciso superar. “La educación no puede ser nominalista en el sentido de apenas transmitir nociones”, puntualiza el jesuita.

Por todas estas razones, el Papa denuncia enérgicamente un modelo educativo desactualizado e inocuo para la actualidad, ya sea en la hegemonía otorgada a los contenidos fragmentarios que propone, o en la pedagogía desconectada de la realidad que desconoce el valor de las experiencias, la diversidad y el diálogo, o en el diseño curricular que rechaza la formación multidimensional y la reflexión interdisciplinaria, ya sea en la defensa exclusiva de sus intereses, ajena a las necesidades de su entorno.

La educación crítica

En sus escritos principales, afirma Klein, el papa Francisco trata también la educación crítica (Evangelii Gaudium, n.64), la educación para la emotividad (Amoris Laetitia, n.148), la educación para la fraternidad (Id. N. 194) y la educación de la memoria (Id. n.193).

De igual manera, en la exhortación apostólica Querida Amazonía el Papa menciona a los pobres al referirse a la educación que se les debe ofrecer para desarrollar sus capacidades y empoderamiento. Debe ser una educación adecuada para cultivar sin desarraigar, hacer crecer sin debilitar la identidad, promover sin invadir (n.28).

Ruptura del pacto Educativo

El sacerdote jesuita pone en evidencia que Francisco en Francisco menciona sólo una vez, en Amoris Laetitia, la ruptura del pacto educativo: Lamentablemente, se ha abierto una brecha entre familia y sociedad, entre familia y escuela; hoy se ha roto el pacto educativo y, por tanto, ha entrado en crisis la alianza educativa de la sociedad con la familia (n. 84).

Sin embargo, en varios discursos y video-mensajes, el Papa denunció que el pacto se rompió porque falta esta competencia social en educación14. Esto se debe a la selectividad impuesta a la educación, con la preferencia de los más dotados y la exclusión de los demás (Discurso en el Congreso Mundial ´Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva´, 21/11/15).

Es tan grave esta ruptura que no hay forma de coserla, ya que la educación se ha vuelto selectiva y elitista y los órganos de alianza – la sociedad, la familia, las instancias de la sociedad – han renunciado a su responsabilidad, volcándola sobre los educadores, muchas veces sobrecargado de trabajo y no reconocido (Discurso en la clausura del Congreso Mundial de Scholas Ocurrentes, 05/02/15).  

Una educación abierta al contexto

El Papa, considera Klein, propone que la formación integral esté atenta al entorno, al contexto, a la realidad circundante para poder captar los desafíos que se presentan a la humanidad. Por eso, él pregunta a los educadores si son capaces de advertir a los alumnos que no se desconecten de la realidad que les rodea, que no desconsideren lo que sucede a su alrededor, porque es necesario sacarlos de clase, su mente tiene que dejar la clase, su corazón tiene que salir de clase (Discurso en el Encuentro con el mundo de la enseñanza. Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, 07/07/15).

En la exhortación Christus Vivit, Francisco denomina escuelas y universidades ´en salida´ las que asumen la tarea de anuncio, de la cultura del encuentro, de la opción por los descartados (n.222).

El potencial transformador de la educación

La convicción fundamental del papa Francisco sobre la educación, insiste Klein, es su potencial transformador, tanto de las personas como del mundo. La falta o deficiencia de la oferta educativa ha llevado a la humanidad a perder el sentido de la fraternidad y el respeto por el medio ambiente, a confinarse en el egoísmo y practicar una cultura del descarte. Es una situación intolerable que urge revertir y, para esto, la educación es un factor liberador.

La restauración de la humanidad reconciliada consigo misma y con el planeta sólo será posible a través del servicio educativo que brindarán muchos actores: familia, gobierno, instancias de la sociedad. ¡Y esto es posible!

Ángelus del Papa Francisco

Ángelus del Papa Francisco

Fuente: Vatican News

En la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el Papa resalta el secreto de María: la humildad. “Hoy, mirando a María Asunta, podemos decir que la humildad es el camino que conduce al Cielo”. El Papa pidió a la Virgen que nos “recuerde que el secreto del recorrido está contenido en la palabra humildad. Y que la pequeñez y el servicio son los secretos para alcanzar la meta”.

Dios no nos exalta por nuestros dones, riquezas o habilidades, sino por la humildad, señaló el Papa en su alocución previa a rezo mariano, Dios levanta a quien se abaja, a quien sirve. “En efecto, María no se atribuye más que el «título» de sierva: es «la esclava del Señor». No dice nada más de sí misma, no busca nada más para sí misma”.

Francisco recuerda también que Jesús nos enseña que “el que se humilla será exaltado». En la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el Papa Francisco recuerda que el secreto de María es la humildad. “Es la humildad la que atrajo la mirada de Dios hacia ella. El ojo humano busca la grandeza y se deslumbra por lo que es ostentoso, dijo el Papa, Dios, en cambio, no mira las apariencias, sino el corazón y le encanta la humildad.

¿Cómo está mi humildad?

Seguidamente el Pontífice, nos cuestiona a cada uno de nosotros. ¿cómo está mi humildad? ¿Busco ser reconocido por los demás, reafirmarme y ser alabado, o pienso en servir? ¿Sé escuchar, como María, o solo quiero hablar y recibir atención? ¿Sé guardar silencio, como María, o siempre estoy parloteando? ¿Sé cómo dar un paso atrás, apaciguar las peleas y las discusiones, o solo trato de sobresalir?

Para seguir el ejemplo de la Virgen María, Francisco nos recuerda que ella, en su pequeñez, conquista primero los cielos. “El secreto de su éxito reside precisamente en reconocerse pequeña, necesitada. Con Dios, solo quien se reconoce como nada es capaz de recibirlo todo. Solo quien se vacía es llenado por Él. Y María es la «llena de gracia» precisamente por su humildad”.

Este es el consejo que da el Papa, que nuestro punto de partida, que el comienzo de nuestra fe sea la humildad. “Es esencial ser pobre de espíritu, es decir, necesitado de Dios. El que está lleno de sí mismo no da espacio a Dios, pero el que permanece humilde permite al Señor realizar grandes cosas”, manifestó el Santo Padre.